domingo, 4 de abril de 2010

LA HIPÓTESIS DE UN ACCIDENTE “Mientras el tubo responda voy a estar bien”

El jueves primero de octubre salió de la ciudad de Ayacucho un helicóptero que llevaba dos pasajeros y un piloto, este “tubo” pertenecía a la empresa Coyote Air. Ese mismo jueves, la empresa dio por desaparecidos a los tripulantes, y es hasta ahora que se investigan las causas de este accidente.

El señor Enrique Rivera, quien me llamó para darme a conocer el hecho, me comentó que ese jueves, al momento de despegar, el clima no favorecía del todo un pilotaje y que después de eso el “tubo” de matrícula OB-19-11 PAL-350 perdió comunicación con la base, y que no se supo más de ellos . Pero el piloto que se enrumbó ese día para realizar el trabajo de una explotación de lotes del gas de Camisea pensó que aquel clima no podía dejar que este no haga su trabajo. Considerando que llevaba 30 años volando, que ha trabajado en las mejores compañías del mundo, que era instructor de pilotos, que había estado en la guerra de Irak, que es el piloto con más horas de vuelo que existe en Latinoamérica; un clima como el de aquel día no iba a detenerlo. Tal vez pensó que si salía de esa iba a volver a su casa ese fin de semana para contarle una vez más a su hija de lo bueno que era en su trabajo, y una vez más le hablaría sobre lo importante que es estudiar una carrera que te llene, que te apasione.

Tal vez me haga un poco especial en esta situación el hecho de que fui la última persona que lo vio, ese miércoles 30 de septiembre fui a visitarlo a su casa, era una persona que siempre andaba ocupada y apurada, estaba haciendo sus maletas y arreglando unos cuantos papeles para poder irse a Ayacucho. Recuerdo que no podía prestarme atención, es por eso que decidí irme y dejarlo hacer sus cosas tranquilo; “Yo te llamo mamita”, fue lo último que me dijo.

El sábado 3 de octubre el equipo de rescate aterrizó en el campo deportivo de la EP-CIA INF N°5, del sector de Macamango procedentes de la localidad de Kiteni, para enrrumbarse en la expedición de difícil acceso, donde encontró el helicóptero y a las tres personas desaparecidas en Quellouno, distrito de La Convención, Cusco. Se estrellaron contra un cerro, no sabemos de su paradero desde el jueves...me dijeron por el teléfono, aunque ese mismo sábado en la tarde me comentó un paramédico, un amigo que trabaja en el aeropuerto, que ya estaban llevando los cuerpos a una morgue de Cusco, que los encontraron en una zona llana, y que la máquina estaba destrozada, que ha primera vista no parecían restos de helicóptero. Debo decir que eso pone en duda lo planteado por la empresa Coyote Air, es que si se sabe que esta se cayó por fallas técnicas, o porque la máquina no estuvo en constante mantenimiento, le tocará pagar una gran suma del seguro a la empresa privada.

De acuerdo con las noticias que se publicaron el domingo 4 de octubre; en la mayoría de periódicos, emisoras radiales y noticias televisivas se confirmó la muerte del piloto Luis Miguel Gonzáles Aguilar, el mecánico Sandro Tello Ríos y el mánager de la empresa aérea Reynaldo Espinosa Fonseca; el “tubo” de matrícula OB-19-11 PAL-350 fue encontrado totalmente destrozado. ¿Ahora qué nos queda por hacer? Es un caso más del millón que existen en el Perú, del millón de casos que no han sido resueltos; es curioso cómo programas como CSI o Cold Case puedes resolver un caso de muerte en una hora; pero por otro lado, en el mundo real, cuando suena tu teléfono para darte la peor de las noticias sabes que ese día será eterno, también quisieras formar parte de un programa de ficción.

Ese mismo 4 de octubre los cuerpos fueron trasladados desde el distrito de Kiteni en un helicóptero N°B-212-690 de la Fuerza Aérea Del Perú FAP al aeropuerto Teniente Alejadnro Velasco Astete de Cusco para ser llevados a la morgue central, posteriormente se les hizo la debida necropsia de Ley.

Todos manejan la hipótesis de un accidente, pero si hubieran conocido al piloto de aquella máquina la palabra “accidente” hubiera sido su última opción; tan dedicado al trabajo, pasaba más tiempo en el helicóptero que en tierra firme. Se ha descartado la caída de la aeronave por un ataque terrorista, el jefe policial Ítalo Perochena dio a conocer que el lugar donde ocurrió el incidente pertenece al VRAE, pero esta no es una zona de peligro ya que no se tiene registro de actividad subversiva.

Se trataba de un simple traslado de personal a los yacimientos de Camisea para poder hacerse una inspección, pero la máquina solo llegó a la zona selvática de Cusco, mas no a su destino final el Manu, Madre de Dios. Tal vez lo único que me hace sentir tranquila, es saber que los tripulantes de esa nave murieron en el acto, ya que el impacto fue fuerte. Lo único que le quedó a la compañía fue cubrir con los gastos del traslado de cuerpos hasta Lima, sepelio y entierro. Me parece tan injusto que siento él el mejor piloto de Latinoamérica no se reconozca nada, y traten aunque sea de averiguar las verdaderas causas de este accidente; no se le tiene consideración para nada.

Siempre que lo tenía a mi lado él solía renegar con la clase de gente que existe en el Perú, la clase de gente que es egoísta, que no le importa lo que tenga que hacer para conseguir todo lo que quieran, la clase de gente que no reconoce a una gran persona aunque la tenga justo al frente. A veces pienso que ese descanso eterno, es mucho más tranquilo que estar aquí, y también me siento bien por eso, porque él ahora está descansando de todas cosas que le molestaban, de todas las preocupaciones que tenía. Y lo más importante es que murió en su ley, que murió haciendo lo que le gustaba, murió en ese sitio donde le fascinaba estar, donde pasó gran parte de su vida, y que ahora le dio el honor de descansar a su lado.

1 comentario:

  1. Miguel debe estar tan tranquilo y feliz de ver la espectacular mujer que eres ahora mi amor. El te ama.

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